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The 19th explica: Porqué la escasez de enfermeras no va a desaparecer pronto

Rachel Flossie (izq.), enfermera de salud pública del condado de Summit, y Tracy Rodriguez, supervisora de enfermedades transmisibles, se preparan para administrar la vacuna contra la hepatitis A durante el programa de South Street Ministries en Akron, Ohio, en julio. A la sombra de la epidemia de opioides, la hepatitis A se está expandiendo en más de la mitad de los estados, incluyendo Ohio. “”Está llegando al público en general”, dijo Rodríguez. “Da miedo”.
Rachel Flossie (izq.), enfermera de salud pública del condado de Summit, y Tracy Rodriguez, supervisora de enfermedades transmisibles, se preparan para administrar la vacuna contra la hepatitis A durante el programa de South Street Ministries en Akron, Ohio, en julio. A la sombra de la epidemia de opioides, la hepatitis A se está expandiendo en más de la mitad de los estados, incluyendo Ohio. “”Está llegando al público en general”, dijo Rodríguez. “Da miedo”.

Originalmente publicado por The 19th

Cuando Michelle Collins se graduó en la escuela de enfermería en la década de 1980, había escasez de fuerza laboral. Había programas de incentivos y becas para animar a la gente a entrar en este campo. Los hospitales y otros sistemas de salud crearon programas que financiaban la formación de los aspirantes a enfermeros con un contrato de trabajo obligatorio.

Pero ahora, la enfermería enfrenta otra escasez y, aunque la pandemia desempeñó un papel importante, los problemas tienen su origen en un cambio demográfico: El envejecimiento de la población está aumentando la demanda de atención médica, una generación de enfermeros se está jubilando y, a medida que se van, no hay suficiente personal de enfermería para capacitar a la generación que ocupará su lugar.

Collins, actual decana de la Facultad de Enfermería y Salud de la Universidad Loyola de Nueva Orleans, afirma que la escasez de enfermeros ha existido a lo largo de la historia de la enfermería moderna, como un péndulo, y que los expertos sabían que esta se avecinaba incluso antes del COVID-19.

“La pandemia agravó una situación que ya se estaba convirtiendo en nefasta”, dijo Collins, quien sigue trabajando como enfermera titulada. “Muchos enfermeros dejaron la profesión durante la pandemia debido al agotamiento. Tenemos un gran número que se dirige a la jubilación y una escasez de profesorado de enfermería para enseñar a los nuevos enfermeros, lo que supone una tormenta perfecta”.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el país necesitará más de 203,000 nuevos enfermeros registrados cada año hasta 2026 para cubrir el vacío asistencial que dejará la fuerza laboral que se jubila. La edad promedio de un enfermero en estos momentos es de 51 años. Además, la población del país está envejeciendo y viviendo más tiempo: La población de 65 años o más –la mayoría de los cuales son mujeres– es el grupo demográfico de más rápido crecimiento en el país y ha crecido más de un tercio solo en la última década. Luego llegó la pandemia de 2020, que afectó de forma desproporcionada a los adultos mayores y desbordó el sector sanitario, dominado por las mujeres.

The 19th habló con enfermeros y educadores de enfermería experimentados sobre este momento y los retos que se avecinan.

¿Qué obstáculos están bloqueando el camino de la enfermería?

Uno de los mayores retos para el futuro de la enfermería es que, además de la jubilación masiva del personal de enfermería, hay una grave escasez de profesorado de enfermería. Las escuelas de enfermería rechazaron más de 90,000 solicitudes calificadas el año pasado –la cifra más alta en décadas– porque no había suficiente capacidad, según la Asociación Americana de Colegios de Enfermería.

“No tenemos suficientes cátedras en las escuelas de enfermería porque no tenemos suficiente profesorado de enfermería”, dijo Collins. “Y hay gente que quiere ser enfermero, pero no hay suficientes plazas en las escuelas de enfermería”.

Lisa Rebeschi, profesora de enfermería y decana asociada de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Quinnipiac, dijo que ha sido un reto incentivar a los enfermeros para que pasen del ámbito de la práctica al de la educación.

“En este momento, los salarios son muy lucrativos para los enfermeros, especialmente si se están dedicando a la enfermería itinerante, e incluso si no lo hacen; las funciones de la profesión docente y el salario de esas posiciones no son muy competitivos”, dijo Rebeschi. En realidad, el hecho de que alguien se traslade de un entorno de prácticas a un entorno académico supondría una disminución del salario y, con la economía actual, la gente no está dispuesta a hacerlo. Incluso con mucho altruismo, financieramente no pueden hacerlo”.

Además, los enfermeros al inicio de su carrera están abandonando el sector –o se plantean seriamente dejarlo– a un ritmo anormalmente alto. La pandemia y su impacto desproporcionado en los trabajadores de la salud, incluido el agotamiento y la fatiga por compasión, es un factor importante. Hasta el 40% de los enfermeros que ejercen su profesión están “pensando seriamente en marcharse”, dijo Rebeschi, lo que supone una diferencia significativa con respecto a la anterior escasez de enfermeros y debería ser un verdadero motivo de preocupación.

Collins dijo que ha observado una tendencia similar: “Hay un gran aumento en el número de enfermeros que abandonan su carrera en los tres primeros meses de ejercer. Y no es que se vayan a otro empleo, sino que dejan la enfermería, lo que me parece asombroso. Es horrible”.

Collins también señaló la interrupción de la educación causada por la pandemia. Ya son varias las generaciones que han tenido que cambiar a cursos y capacitaciones solo en línea durante la pandemia. Este cambio a la educación en línea supuso un estrés para el profesorado, pero también afectó a los estudiantes de manera profunda. Algunos programas no exigían a los estudiantes de enfermería que trabajaran en turnos de noche o que se ocuparan de una sobrecarga de trabajo, que la pandemia hizo más típica. Los graduados descubren entonces, de forma muy abrupta, que la realidad del trabajo –a veces múltiples turnos de 12 horas seguidas o turnos de noche– no se ajusta a las expectativas.

“Hay muchas cosas que se pueden enseñar en línea, pero la enfermería es una de las más difíciles”, dice Collins. “Durante la pandemia, no pudimos llevar a nuestros estudiantes a las prácticas clínicas. No se puede obtener la licencia de enfermería sin tocar a pacientes reales, así que ¿cómo vamos a mantenerlos educados y hacerlo de forma virtual?”.

A medida que la fuerza laboral envejece, Collins dijo que los enfermeros, en particular los más jóvenes, necesitan mentores y la capacidad de crear sus propios canales.

“Si tienes un enfermero nuevo, entusiasmado y más joven, y apenas se está fogueando en el escenario clínico, y dice que en cinco años le gustaría estar enseñando en una escuela de enfermería, le dices: ‘Bien, déjanos ayudarte con el reembolso de la inscripción para que puedas estar trabajando en tu título de posgrado de medio tiempo mientras cobras experiencia como enfermero de cabecera’”.

¿Qué impacto tuvo la pandemia en estos problemas?

Los enfermeros de primera línea de la pandemia enfrentaron un aumento del volumen de pacientes, la escasez de equipos, las cuarentenas y el distanciamiento social de sus propias familias, y un trauma secundario cuando cientos de miles de estadounidenses murieron delante de ellos. Miles de trabajadores de la salud murieron y un tercio dijo que lo dejaba por agotamiento.

Aun así, Rebeschi y Collins afirmaron que la pandemia ha aumentado el interés por la enfermería como carrera. El número de solicitudes de ingreso en las escuelas de enfermería o en los programas acelerados para quienes cambian de carrera sigue aumentando.

“Un aspecto positivo de la pandemia es que ha puesto de relieve la importancia de la enfermería”, dijo Collins. “Tenemos gente que está especialmente interesada en los programas acelerados de licenciatura en enfermería: gente que ha estado observando la pandemia y viendo a todos estos enfermeros en primera línea y decide que realmente quiere hacer algo para tener más impacto en la vida de las personas”.

A corto plazo, sin embargo, los sistemas de salud estadounidenses dependen en gran medida de los enfermeros itinerantes nacionales y de los que emigran de otros países –a menudo de bajos ingresos– para cubrir las necesidades de atención urgente. Casi uno de cada cinco de los 14 millones de trabajadores de la salud eran nacidos en el extranjero en 2018, según The Migration Policy Institute. La gran mayoría de los enfermeros nacidos en el extranjero que trabajan en Estados Unidos son de Filipinas, y el número de solicitudes de visado relacionadas con la atención médica aumentó en más del 50% de 2020 a 2021.

¿Cuáles son algunas soluciones a corto plazo?

Además de la ayuda internacional, los sistemas hospitalarios que enfrentan una grave escasez de personal –como la causada por la pandemia– suelen recurrir a enfermeros itinerantes nacionales, que ocupan puestos temporales en zonas muy necesitadas. Durante la pandemia, el 95% de los centros médicos de Estados Unidos informaron que habían publicado empleos o contratado a enfermeros itinerantes, según datos de AMN Healthcare, una de las mayores agencias de contratación de personal de salud del país.

Colleen Marshall, presidenta fundadora de la cátedra de enfermería del Lebanon Valley College, afirma que los enfermeros itinerantes son una ayuda y un obstáculo a la vez. Por un lado, cubren las necesidades de atención inmediata de los hospitales. Pero estos enfermeros también reciben una remuneración hasta un 300% superior a la del personal de enfermería que ya trabaja en condiciones desesperadas en estos sistemas sanitarios.

“Aquí es donde la compensación se convierte en un problema”, dijo Marshall. “El resentimiento aumenta y los enfermeros abandonan la profesión. Y en algunos casos, los enfermeros de las unidades que están bien dotadas de personal son arrastrados a diario a otras unidades con menos personal para suplir las carencias de personal, lo que posteriormente perjudica la moral y la retención”.

Collins calificó el uso de enfermeros itinerantes como un “arma de doble filo”. Son necesarios, pero a largo plazo pudieran ser perjudiciales para la estabilidad financiera de los centros de salud del país. Según la Asociación Americana de Hospitales, los hospitales gastaron casi el 40 % de sus gastos totales de fuerza laboral de enfermería en enfermeros itinerantes en enero de 2022, un aumento significativo respecto del 5% que gastaron en enero de 2019.

Los enfermeros más jóvenes también tienden a cambiar de trabajo y de empleador con más frecuencia que algunos de las generaciones mayores, dijo Collins, lo que conduce a mayores tasas de rotación y más tiempo y energía gastados en la incorporación de nuevos empleados. Una mejor solución, argumentó Collins, sería si los sistemas de salud pudieran encontrar una manera de invertir en los empleados que tienen, mejorar la retención y gastar dinero en recursos internos en lugar de en salarios y gastos de enfermeros itinerantes.

“No hay respuestas fáciles”, dijo Marshall.

¿Qué significa esto para los pacientes y la atención futura?

La rotación y la escasez general de personal tienen un efecto negativo en la calidad de la atención sanitaria, sobre todo para quienes ya viven en zonas rurales y en “desiertos asistenciales” urbanos, donde se han cerrado hospitales y es más difícil encontrar profesionales de la salud en activo.

“Siempre ha habido zonas [que] estaban desatendidas y [no tenían] suficiente personal de salud para atender a la población”, dijo Collins. “Y por eso, cuando hay escasez, todo se ve afectado y los lugares que estaban muy escasos al principio, ahora lo están aún más. No hay suficiente para todos”.

Una de las principales preocupaciones es que la gente se vea obligada a buscar modos de tratamiento menos seguros y no probados médicamente, añadió Collins.

Además de los peligros de los desiertos de atención, Rebeschi dijo que es importante recordar que los profesionales de la salud que están demasiado dispersos, manejando demasiados casos y trabajando demasiadas horas son más propensos a cometer errores médicos. Un estudio de 2017 descubrió, incluso antes de la pandemia, que los errores médicos eran la tercera causa de muerte, con cerca de un cuarto de millón de personas fallecidas anualmente, una tasa muy superior a la de otros países desarrollados.

“La cantidad de muertes por errores médicos, es como si un avión jumbo se cayera cada día, y no nos preocupamos por ello en la medida en que creo que debemos hacerlo”, dijo Rebeschi, señalando que probablemente empeorará antes de mejorar.

¿Qué se está haciendo actualmente para solucionar la escasez de enfermeros?

En los últimos años, Collins dijo que la medicina –y en particular la enfermería– se ha centrado en mejorar la cultura laboral, las condiciones del lugar de trabajo y la calidad de vida en general.

Collins dijo que recuerda una época en la que era normal que los médicos trataran mal a los enfermeros en una estructura de poder y jerarquía que dejaba a los enfermeros en el último lugar. Por ejemplo, cuando era estudiante de enfermería hace décadas, Collins dijo que había un cirujano que arrojaba regularmente cosas en el quirófano.

“Se enfadaba y lanzaba cualquier cosa que tuviera en la mano, y tenías que esquivarlo”, dijo Collins. “Y he trabajado con médicos que llegaban a la unidad –esto era cuando hacíamos gráficos en papel– y cogían un gráfico y lo tiraban y los papeles salían por todas partes”.

Ahora, se hace mucho más hincapié en la civilidad y la igualdad en el lugar de trabajo, dijo Collins, señalando que hubo una época en la que se esperaba que los enfermeros se pusieran de pie cada vez que un médico entraba en la habitación.

“Debería haber un respeto mutuo por todos los miembros del equipo de salud, tanto si eres el trabajador medioambiental que está vaciando la basura como si eres el cirujano que está operando. Todos son importantes, y todos tienen un papel que desempeñar”, dijo Collins.

Además de los grandes cambios en la cultura del lugar de trabajo, muchos enfermeros exigen ahora mejores condiciones laborales, lo que repercute en gran medida en la retención. La Oficina de Estadísticas Laborales hace un seguimiento de las huelgas que implican a 1,000 o más trabajadores. En 2020, la dependencia dio seguimiento a cinco huelgas que involucraron a trabajadores de la salud. En 2021, hubo cuatro. Y a principios de este mes, 15,000 enfermeros en Minnesota abandonaron el trabajo durante tres días en la mayor huelga de enfermeros del sector privado en la historia del país. Uno de los participantes dijo a PBS que el objetivo era negociar mejores niveles de personal, permisos familiares pagados, protecciones contra la violencia en el lugar de trabajo y una mejor compensación.

“Algunas de las preocupaciones de los enfermeros de Minnesota eran el aumento de las asignaciones de enfermeros a los pacientes y la falta de voz en lo que respecta a su horario y asignación de turnos”, dijo Marshall. “La retención del personal de enfermería suele tener que ver más con las condiciones que con la remuneración”.

También se están poniendo en marcha más estrategias externas para arreglar la situación de los enfermeros.

Rebeschi dijo que ha visto campañas en los medios que promueven la enfermería como una carrera y que se han formado nuevas asociaciones entre los sistemas de salud y las escuelas que prestan especial atención a llenar todas las plazas disponibles en los programas de enfermería. Los grandes sistemas de salud están trabajando con las escuelas para incentivar la inscripción con becas y otros programas de reembolso para cubrir los costos de la colegiatura. A cambio, muchos de los enfermeros recién graduados son contratados para trabajar durante un determinado número de años en ese sistema de salud.

En el caso de los enfermeros que ya trabajan, Rebeschi afirma que los hospitales están encontrando formas creativas de atender las necesidades emocionales y mentales de su personal, como el yoga, las sesiones de atención plena, el acceso a entrenadores que pueden proporcionar apoyo adicional y una mayor flexibilidad a la hora de programar los turnos.

“Si bien estas medidas pueden resultar eficaces, las soluciones reales deberán abordar la necesidad de compensar y reconocer el valor único del tipo de trabajo que realizan los enfermeros todos los días”, dijo Rebeschi. “Hasta que no hagamos eso, no podremos tener el nivel significativo de progreso necesario para mejorar adecuadamente la escasez con el fin de mejorar la atención al paciente”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2022 7:00 am.

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